Los niños y la celiaquía: Consejos para mejorar su calidad de vida

La celiaquía es una de las enfermedades intestinales crónicas más comunes. De hecho, es la enfermedad que se da con mayor frecuencia en Europa. Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), uno de cada 200-300 nacidos vivos en España puede padecer la enfermedad celíaca. Actualmente, hay diagnosticados unos 20.000 casos en todo el país.

La celiaquía se puede manifestar en cualquier momento de la vida, desde la lactancia hasta la edad adulta. Por eso, los padres siempre deben estar atentos al estado de salud de los niños y, ante la mínima sospecha, consultar al pediatra. Durante la infancia los síntomas más característicos pueden ser:

  • Diarrea crónica o estreñimiento
  • Apatía
  • Irritabilidad
  • Retraso en el crecimiento
  • Pérdida de peso
  • Gases y cólicos intestinales
  • Dolores abdominales
  • Distensión abdominal (tripa abultada)

Ante sospechas clínicas y bajo prescripción médica, el diagnóstico de la celiaquía se realiza a través de tres pruebas:

  • Prueba genética: se debe tener predisposición genética (genes HLADQ2/DQ8).
  • Prueba serológica: se analizan los niveles de varios anticuerpos específicos.
  • Biopsia intestinal: se extrae una muestra del intestino para comprobar el grado de atrofia que existe en las vellosidades intestinales.

Los padres de los niños recién diagnosticados de celiaquía al principio se encuentran perdidos y muy preocupados ante la nueva condición de sus hijos. Sin embargo, con el paso del tiempo, desde que el menor empieza a hacer dieta sin gluten y ven la mejoría, sienten un gran alivio al comprobar que su hijo va mejorando y tiene una mejor calidad de vida.

Consejos para una mejor infancia con celiaquía

Una vez detectada la celiaquía o intolerancia al gluten en los mas pequeños, estos son los consejos que os damos para llevarlo mejor:

  • Contactar con la asociación de celíacos nacional o con la de vuestra provincia. En primer lugar, es recomendable contactar con la asociación de celíacos de vuestra comunidad, ya que ellos son los expertos en dieta sin gluten y estarán encantados de ayudaros en todo lo que esté en su mano.
  • Comunicación fluida entre padres e hijos. Ocultar al niño su enfermedad no le ayudará a entender ni a aprender a convivir con ella. La información debe producirse lo antes posible y es responsabilidad de los padres exponerla de forma clara, respondiendo siempre a las dudas e inquietudes del pequeño.

  • Educación sobre la dieta sin gluten. Es aconsejable explicar al niño los alimentos con la regla del semáforo y los colores, para que comprenda cuáles son los productos permitidos y los prohibidos, y cuáles aquellos que tiene que mirar por marcas. Si lo hacéis como un juego, de una manera divertida y atractiva para el niño, le permitirá reconocer los alimentos que puede comer y familiarizarse con la dieta sin gluten.
  • Ámbito escolar. Es importante hablar con los profesores para que tengan en cuenta la celiaquía a la hora de realizar actividades relacionadas con la alimentación y que el niño no se sienta desplazado por no poder participar. Además, si acude al comedor escolar, es aconsejable que los padres se pongan en contacto con el personal del comedor y asegurarse de que tienen cuidado para que, a la hora de la comida, no se produzcan contaminaciones cruzadas con los alimentos de los demás niños.
  • Relación con el entorno. Es esencial informar a la familia y amigos acerca de la enfermedad celíaca y la dieta sin gluten para hacerles entender qué es y qué puede ocurrir cuando se producen transgresiones.
  • Normalización. Es aconsejable eliminar la harina con gluten de la dieta familiar sustituyéndola por algún tipo de harina apta para celíacos. De esta manera, se evitan contaminaciones cruzadas y que el menor pueda confundirse a la hora de consumir algún alimento. Para el resto de productos como pan, pasta, galletas, etc., no es recomendable adaptar la dieta para toda la familia ya que, aparte de suponer un gran incremento a nivel económico, el menor debe conocer y comprender que su dieta es diferente, para cuando salga a comer fuera, a casa de amigos o familiares no lo vea como algo extraño; es la manera de normalizar esta nueva condición.
  • Cocinar con los “peques”. Involucrar al niño en la cocina es una manera diferente y divertida para que aprenda de primera mano todo lo que puede comer y lo que no.

En general, los niños suelen adaptarse a esta dieta mejor que los adultos, ya que llevan menos tiempo de su vida consumiendo productos con gluten, algunos incluso solo lo han consumido de bebés y no lo recuerdan. Además, enseguida presentan una mejoría de salud en un tiempo menor, lo que hace que ellos mismos se den cuenta de que la dieta sin gluten es muy importante para su salud.

Debemos prestar especial atención en la etapa de la adolescencia, ya que la enfermedad se puede volver más asintomática y el menor, por un acto de rebeldía o por probar alimentos que no puede comer normalmente, puede transgredir la dieta, cosa muy peligrosa ya que este tipo de actos pueden afectar a su desarrollo.

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